jueves, 14 de octubre de 2010

La lección

En diciembre de 2001, decenas de miles de personas enfurecidas por el fabuloso éxito del neoliberalismo en la Argentina, se llegaron al Congreso y, requetelocos de la bronca, tiraron la puerta abajo y rompieron todo lo que había adentro. Una semana después, hicieron mierda la fachada de la casa de gobierno y, si no lograron entrar, fue porque los tiros llegaron antes.
Casi diez años más tarde, lo cómico/bizarro/patético/siniestro del asunto es la "enseñanza" que dejó (única enseñanza que va a quedar materializada de forma permanente y que es, al mismo tiempo, una reflexión delirante y triste):








Ah, pero siempre habrá unos pocos idealistas que no acepten esta clase de enseñanzas.

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